“La Educación"

 

Elisa Carrio

En su documento sobre

“La Educación como Política Central del Porvenir”
 

La educación es la cuestión política central del futuro

 

“… lo que nos diferencia de los restantes seres naturales, es ser sujetos de pensamiento y de acción. Nacemos, en consecuencia, cada vez que somos capaces de pensar y obrar distinto. Cuando pensamos, no en función de nuestro plan de vida, sino en relación a la producción de lo colectivo, de lo nuestro, de lo local, nacional o planetario, estamos haciendo política.

Ser capaces de un pensamiento y una acción distintos en materia de educación nos incumbe a todos. No puede dudarse de la centralidad de los maestros en esta discusión, pero menos puede dudarse de la imperiosa necesidad de un diálogo público que los trascienda, porque el docente es parte de una cultura, pero la cultura es obra de todos. Cambiar la cultura es someter a refutación los viejos paradigmas: pensar lo nuevo y accionar en consecuencia. Cada época definió la educación según la mirada del mundo…

Si no cuestionamos la mirada moderna es muy difícil que se pueda producir un salto que permita que la educación abra el camino de una nueva civilización. Los pueblos, las sociedades y los gobiernos que creen que el futuro es el presente y la utopía se encuentra en el pasado, se vuelven melancólicos y no construyen la Historia.

El salto al porvenir lleva el riesgo de caminar a tientas por un sendero que no se conoce bien pero que tiene la enorme ganancia de preparar a un pueblo para una nueva civilización, constituyéndolo en el núcleo emergente de una nueva historia y envolviéndolo en una narrativa del porvenir que le otorga un sentido nuevo al aula, al maestro y al alumno.

...Hoy el desafío es definir la inserción de un nuevo sujeto en una nueva humanidad dolorosamente naciente que ya no va a responder, ni a la vieja concepción del Estado Nación, ni a la ciudadanía atada a él, ni tampoco a la jerarquía omnipotente del saber científico-tecnológico. Por el contrario, el regreso de la palabra y el lenguaje como configuración de un nuevo orden desde lo caótico fragmentado y anómico, deviene en lo esencial.

Aún cuando la educación no dé certezas de los nuevos paradigmas nacientes, está obligada a proveer los recursos lingüísticos y simbólicos, para que el pueblo pueda entender de qué se trata y pueda canalizar con palabras el impulso utópico y la necesidad de un nuevo orden. Nuevo orden de palabra y de valor para desmalezar la vieja historia y construir desde allí la épica de una nueva narrativa comunitaria y global.

“…el nacimiento de nuevos hombres y un nuevo comienzo es la acción que son capaces de emprender los humanos por el hecho de haber nacido. Sólo la plena experiencia de esta capacidad puede conferir a los asuntos humanos fe y esperanza, dos esenciales características de la existencia humana…”