Había una vez un pago ...

  Cuento escrito para el 150 aniversario de la fundación del Partido de Avellaneda
por la señora Darcy Tortonese. Leído ante alumnos de escuelas primarias de Avellaneda,
 
 

Había una vez... ¡NO! Mejor primero les hago acordar que el año pasado celebramos el Sesquicentenario del Partido de Avellaneda, antes Barracas al Sud. Los niños dirán... SESQUICENTENARIO ¡qué palabrita!, pues eso... es una palabrita que significa un número que en  años... es mucho tiempo. Como ciento cincuenta años.

Cuando esto que era el pago de la Magdalena -un pago enorme- Se dividió en pedazos - para gobernarlo mejor- también muy grandes...uno de esos pedazotes, Barracas al Sud, se separó de Quilmes un 7 de abril- como hoy- pero en 1852... precisamente el Juez de Paz de Quilmes, Don martín José de la Serna fue quien tuvo la idea de hacerlo y entonces lo nombraron Juez de paz de Barracas y además y ... nada menos que ¡Presidente de su primera Municipalidad!

Bueno pero yo les estaba contando... que

Hace muchos, muchos años... ¡más de cincuenta y Ciento! la ciudad de Buenos Aires (refundada por GARAY) estaba separada de esta inmensa pampa del sur, por el Riachuelo- que no era como lo ven hoy - sino que su ribera estaba bordeada de sauces y rojos sarandíes ,de juncos muy altos, pajonales y pantanos. Con el indio en acecho defendiendo lo que era suyo ¿se imaginan lo que era cruzar hacia la pampa?. Pero era necesario para comprar y vender.

Así, por el comercio, las carretas iban y venían y de tanto ir y venir fueron trazando una huella que se convirtió en Camino. El camino real que unía la ciudad con la campaña, que se abría en el camino de la costa, el que iba a las Cañuelas- al que se le dio después el nombre de calle Pavón -y otro, que hoy se llama Mitre. A su vera los troperos hicieron alguno que otro rancho, y también al costado Norte y al costado Sur del Riachuelo los hacendados hicieron sus galpones, sus barracas para lanas y cueros para saladeros de carnes y otras para poner a los esclavos negros.

Tuvieron que construir un puente para atravesar el Riachuelo (el de Gálvez) y en ese Puente la Patria fue defendida del inglés invasor... Allá por mil ochocientos seis.

Alrededor de las barracas fueron brotando esos ranchos. Aquí en Barracas al Sud creció el caserío Y aparecieron los pueblos que hoy se llaman Piñeiro, Wilde, el Dock Sur, la isla Maciel, Gerli, Domínico, Crucesita, Sarandí, Avellaneda centro (convertida en ciudad el 23 de octubre de 1895). Pueblos con su pulpería, algunas quintas y viñedos, un almacén, una iglesia, una aula para escuelita, un corralón visitados por Cuitiño y su mazorca, o después por el comisario O´Gorman que dieron paso a algún malevo de cuchillo, al tango y a la Morocha... y al arrabal de Barracas ya con ferrocarril, frigorífico, periódico y hospital y ...con mujeres que criaban los hijos de su paisano y otras que atendían al criollo y al inmigrante anarquista de distintas lenguas, el español, el italiano, el francés, el alemán, el polaco, el árabe, el armenio y otros más.

Esos inmigrantes que vinieron a trabajar aquí en Barracas al Sud y que fueron nuestros abuelos o bisabuelos se hicieron zapateros, carpinteros, mecánicos, pescadores, quinteros, comerciantes o peones de estancia o matarifes.

Mucho... mucho después el humo de las fábricas que hoy están paradas, tiñó de hollín: Las sábanas tendidas... los delantales blancos que quedaban grises.

...Y Barracas al Sud, ya Avellaneda-desde el 11 de enero de 1904 -, recibió otras colectividades, bolivianas, chilenas paraguayas Y fue bullicio de gentes trabajadoras, de profesionales y comerciantes, de niños que se educaban, de jóvenes que se casaban para cumplir sus sueños de felicidad. Había viejos mateando en las veredas de sus casas con terraza y sus nietos jugando a la rayuela, al gallito ciego, a la bolita.

 

Después... después.... crecieron los monobloques y las villas con el espejismo de las fuentes de trabajo, se perdieron empleos por el cierre de las fábricas... las textiles, las  metalúrgicas... ¿para qué seguir nombrando?

Pero nosotros, las gentes , el pueblo de Avellaneda seguimos existiendo y llenos de esperanza seguiremos luchando por una Avellaneda y una patria mejor y colorín colorado este cuentito lo seguirán escribiendo ustedes los hombres de mañana-

Muchas gracias”

 

DARCY TORTONESE

 

Abril de 2003